4 elementos críticos de un programa de empresa saludable: SENSIBILIZACIÓN, facilitación, participación y hábito

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El ser humano está expuesto constantemente a estímulos que por repetición se habitúa a ellos y se normalizan en su día a día, entonces… ¿Cuándo somos sensibles y en qué momento nos habituamos a ellos?  

Ambas cosas ocurren, un buen ejemplo para poder entenderlo es el estímulo sonoro del bip-bip de un semáforo, rápidamente, como ya estamos habituados a este sonido, lo asociamos sin pensar, a una alerta sonora que se utiliza para que las personas invidentes puedan cruzar los pasos de peatones. Pero ¿recuerdas la primera vez que los escuchaste?, probablemente no, pero en ese momento estabas en fase de sensibilización, empezabas a conocer su utilidad y sus posibles beneficios. Pero gracias a la repetición constante del estímulo, es algo que has interiorizado y aprendido por repetición asociándolo inmediatamente a su uso sin tener que pensar.  

Entonces¿cómo impacta en mí empresa? ¿puedo utilizarlo estratégicamente para cambiar hábitos? ¿este método fomenta el aprendizaje? 

La respuesta es SI, y es lo que se denomina la fase de sensibilización 

Desarrolla tu programa de Empresa Saludable a partir de la Sensibilización 

Si te encuentras en la fase de planificación de acciones de tu programa de Empresa Saludable, es porque previamente has realizado un diagnóstico donde has detectado y priorizado tanto de los problemas, como las fortalezas detectadas en tu organización y tienes claramente definido el punto de partida. Ahora es el momento de cumplir los objetivos fijados en tu programa de empresa saludable a través de la planificación de acciones o iniciativas concretas, pero ¿realmente estás preparado para lanzar esas iniciativas?  

El reto de las acciones definidas reside en que éstas sean adquiridas como hábitos por los miembros de la organización. En ese momento se habrá alcanzado el éxito de la acción definida. No obstante, debes tener en cuenta que para conseguir que dichas acciones se conviertan en un hábito adquirido dentro de los miembros de la organización, es necesario que trabajes en cada una de las acciones lanzadas, las siguientes etapas y de forma secuencial: 

Sensibilización – Facilitación – Participación  Hábito 

Te animo a que pongas en práctica este proceso, involucrando a los miembros de la organización en superar la resistencia al cambio, que, en la mayoría de las ocasiones, la resistencia es inherente 

¿Qué es la sensibilización y cómo se utiliza? 

Antes de ponerte en marcha con la sensibilización ten muy presente su definición en todo momento para no desviarte en la planificación de la acción a realizar: 

“Estímulos y acciones que influyen sobre las ideas, comportamientos y percepciones de la persona con el fin de provocar un cambio de actitud y/o conducta, adquiriendo la toma de conciencia respecto a un tema concreto 

El éxito de esta etapa reside en desgranar el punto de partida de tu organización a través de: 

  • Conocer el objetivo a alcanzar con la acción de sensibilización: es necesario acotar el objetivo y ser realista en su planteamiento. 
  • Conocer la cultura organizacional: es el conjunto de formas de sentir y actuar que se sustentan sobre los pilares de la misión, visión y valores de la organización. 
  • Conocer el lenguaje de los miembros de tu organización para trasmitir el mensaje en la misma línea: la trasmisión del mensaje es muy importante por ello hay que hacerlo atractivo y con un enfoque positivo generando intriga e interés en los destinarios. *Un consejo: ¡habla el lenguaje de tus empleados! 
  • Conocer los grupos destinatarios de la acción de sensibilización: aunque la acción de sensibilización vaya dirigida a toda la organización, ten en cuenta que miembros de la organización están más afectados por el problema detectado. 
  • Conocer los recursos humanos y económicos con los que se cuenta para dimensionar adecuadamente la acción. 
  • Crear un equipo: identifica el papel de cada miembro y prepáralos para trabajar en equipo. 
  • Diseñar, definir y planificar una estrategia a ejecutar. 
  • Impulsar acciones transversales que apoyen la estrategia de sensibilización a través de los líderes formales e informales. 

El reto final de esta etapa es conseguir que los destinatarios tomen conciencia de los beneficios que se conseguirán si se suman a las acciones planteadas por la organización 

Sensibilizando acciones, descubriendo comportamientos 

Si este proceso de sensibilización es el correcto, el desarrollo del resto de etapas (facilitación, participación y hábito) son más fáciles de alcanzar ya que el trabajador, ha asumido eficazmente los estímulos y acciones lanzados por la organización, es decir está realmente sensibilizado y es capaz de identificar fácilmente los beneficios que le aportará formar parte de las propuestas de Empresa Saludable lanzadas en la organización. 

Y finalmente, conseguirás lo que querías: cambios de conducta y comportamiento que se convierten en hábito dentro de los miembros de tu organización pudiendo llegar a trascender más allá de las instalaciones de la empresa, dando el salto en el día a día de la vida cotidiana del trabajador convirtiéndolo en un nuevo comportamiento y afectando de esta manera también en el comportamiento de su entorno más cercano (familia, amigos, vecinos…). Este contagio de unos a otros da lugar paralelamente a la sensibilización de la sociedad, ya que la organización asume el papel tutorizante o ejemplarizante de cara a la sociedad, trasmitiendo sus valores a través de sus trabajadores, originando lo que podríamos denominar como “contagio positivo”. 

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