Tecnoestrés laboral: ¿Qué es? ¿Cómo puedes evitarlo?

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¿Hasta qué punto el tecnoestrés está presente en nuestra vida laboral? ¿Cada vez más contribuye a una mayor incidencia de riesgos psicosociales? ¿Podemos evitarlo?

En la actualidad estamos viviendo una fase de cambio en el paradigma social y laboral, estamos llegando a un cambio de época, no a una época de cambios. La incertidumbre y la sensación de riesgo dominan los procesos de cambio y la transformación social actual determina las trayectorias vitales de las personas.

Si analizamos cada año que pasa es asombrante ver la velocidad vertiginosa que arrastran las nuevas tendencias tecnológicas, siendo cada vez más avanzadas y complejas, afectando no solo en el ámbito competitivo de los negocios, sino la forma y el modo en que las personas vivimos e interactuamos.

No podemos olvidar que cada vez más organizaciones buscan innovar en los procesos diarios que ejecutan con la finalidad de mejorar sus productos y servicios, respetar el ecosistema que los rodea, optimizar recursos y aportar algo a la sociedad de su entorno de actuación creando propósitos vitales que tenga siempre como base la sostenibilidad.

¿Las nuevas tecnologías están difuminando la línea entre la vida laboral y la personal?

 La respuesta es afirmativa, es inevitable que la línea empiece a difuminarse, poco a poco ha ido apareciendo una nueva relación con el trabajo y la vida personal y es responsabilidad de las organizaciones construirlo de la forma más adecuada posible.

Esta línea está difuminada por la tecnología, la movilidad, las redes sociales y las plataformas que permiten el trabajo deslocalizado. Y si añadimos que la ventana al conocimiento es exponencial, ¡bienvenido Sr. Google!, esto nos permite un aprendizaje continuo a lo largo de toda nuestra vida para aumentar nuestra capacidad intelectual y difuminar cada vez más la línea.

A esto hay que añadir que las nuevas generaciones afrontan el mundo laboral de una forma diferente a lo vivido hasta ahora, muy lejano quedó el trabajo para toda la vida y el talento actual cada vez es más exigente con su proyecto profesional, propiciando nuevas formas de interactuar y trabajar en la empresa.

“El trabajo es clave para el desarrollo del impulso tecnológico”

Todo este paradigma lleva a las organizaciones a replantearse sus formas de interacción con todos sus skateholders y abordar cada vez más, problemas dentro de los departamentos de RRHH que afectan a las personas (rotación de personal, retención y atracción del talento, compromiso y fidelización, alineamiento del propósito de empresa con el propósito vital individual…)

¿El tecnoestrés es nuestra nueva realidad?

 El concepto de tecnoestrés está directamente relacionado con los efectos psicosociales negativos del uso de las Tecnologías de la información y la comunicación (TIC). Fue acuñado por primera vez por el psiquiatra norteamericano Craig Brod en 1984 en su libro «Technostress: The Human Cost of the Computer Revolution». Lo define como:

“Una enfermedad de adaptación causada por la falta de habilidad para tratar con las nuevas tecnologías del ordenador de manera saludable.”

Este concepto hace referencia a los problemas de adaptación a las nuevas herramientas y sistemas tecnológicos. Además, se entiende el tecnoestrés como «una enfermedad» y lo más relevante: causada por una falta de habilidad o incompetencia de los usuarios.

Pero en realidad este término con el tiempo ha ido asumiendo diferentes tipos de tecnoestrés que están en mayor consonancia con la realidad actual de la sociedad, por ejemplo:

La tecnofatiga se caracteriza por sentimientos de cansancio y agotamiento mental y cognitivo debidos al uso de tecnologías, complementados también con actitudes escépticas y creencias de ineficacia con el uso de TICs.

Un tipo específico de tecnofatiga es el llamado: síndrome de la «fatiga informativa» derivado de los actuales requisitos de la Sociedad de la Información y que se concreta en la sobrecarga informativa cuando se utiliza Internet. La sintomatología es: falta de competencia para estructurar y asimilar la nueva información derivada del uso de Internet, con la consiguiente aparición del cansancio mental.

La tecnoadicción es el tecnoestrés específico debido a la incontrolable compulsión a utilizar TIC en «todo momento y en todo lugar», y utilizarlas durante largos períodos de tiempo. Los tecnoadictos son aquellas personas que quieren estar al día de los últimos avances tecnológicos y acaban siendo «dependientes» de la tecnología, siendo el eje sobre el cual se estructuran sus vidas.

Si además de esto, analizamos el “Real Decreto 39/1997, de 17 de enero, por el que se aprueba el Reglamento de los servicios prevención” vemos que en el apartado 2 a) del artículo 4 se obliga a evaluar los riesgos derivados de las nuevas tecnologías por lo que las empresas deben tener presente este riesgo en sus evaluaciones:

Deberán volver a evaluarse los puestos de trabajo que puedan verse afectados por:

  1. a) la elección de equipos de trabajo, sustancias o preparados químicos, la introducción de nuevas tecnologías o la modificación en el acondicionamiento de los lugares de trabajo

La “NTP 730: Tecnoestrés: concepto, medida e intervención psicosocial”, es una buena guía de buenas prácticas que ayuda a orientar a las empresas ante esta nueva situación, afirmando lo siguiente en su introducción:

“Se genera una necesidad de abordar los antecedentes de las innovaciones tecnológicas en las empresas para poder prevenir su impacto a nivel tanto individual, como organizacional. En este punto, la investigación psicosocial ha estudiado la problemática de las consecuencias de la introducción de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) en la salud de las personas en el trabajo, como son los problemas musculares, dolores de cabeza, fatiga mental y física, ansiedad, temor y aburrimiento. En este marco es donde cobra importancia el término de «tecnoestrés» referido al estrés específico derivado de la introducción y uso de nuevas tecnologías en el trabajo.”

Las nuevas formas de trabajar han propiciado la existencia del tecnoestrés en nuestra sociedad y las empresas deben tenerlo en cuenta de forma preventiva para evitar el riesgo en la medida de los posible.

Las empresas deben actuar, en la medida de lo posible antes de que aparezca el tecnoestrés y en caso de que ya esté presente, actuar a tiempo antes de que llegue a niveles peligrosos.

Tanto si crees como si no que tu organización puede estar afectada por el tecnoestrés, tienes una valiosa oportunidad para transformar la experiencia laboral de tus trabajadores, comienza conociendo el clima laboral de tu empresa para poco a poco llegar al detalle del tecnoestrés.

 

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